martes, 6 de octubre de 2026

Castilla, de Azorín

 

Casa museo de Azorín, en Monóvar, Alicante. Fotografía extraída de Castilla, en la edición hecha por Austral en 1991.

Esta obra sí que cumple a la perfección el espíritu de este blog. Castilla es una obra deliciosa, un clásico que era muy conocido hace unos años, y que hoy en día está muy olvidada, como su autor. 

Azorín ha sido barrido por otras grandes figuras de su época, como Unamuno, Antonio Machado, Baroja o Valle-Inclán. A ello también ha ayudado, como le pasó a Manuel Machado,  su perfil algo burócrata, conservador e institucional, aunque Azorín no se acercó tanto al totalitarismo como lo haría Manuel.

Pero, volviendo a Castilla, la crítica la califica como un ensayo. Ciertamente, es difícil de catalogar. Tiene muchas pinceladas de libro de viajes, otras de crónica literaria, de crónica histórica, de reportaje y, sí, puede que de ensayo. Me parecen más acertados los críticos que la llaman "obra impresionista", escrita a pequeños trazos al estilo de los pintores de ese género.

El título tampoco se ajusta demasiado a lo que se habla en el libro. No está escrita por un castellano, sino por un alicantino, y en él se habla de Castilla, sí, pero también del ferrocarril europeo, del Mar Mediterráneo, de los Pirineos franceses, y de toda la literatura española y su historia, entre otras cosas. 

Sin embargo, el resultado no es confuso. La sensación que queda es de haber leído una poesía exquisita hecha en prosa (hay prosa poética antes de Platero y yo) sobre un paisaje en la mente del autor que, a veces, coincide con la realidad.

 Recuperad de vuestras bibliotecas esta obrita, y dedicadle algo de tiempo. Gracias.


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