Hay grandes obras y grandes autores que tapan a otros anteriores que fueron referencia para los primeros. Eso ha pasado con los autores y obras del boom latinoamericano. Su enorme éxito tapó a buena parte de la literatura latinoamericana anterior. Uno de los ejemplos más claros de esas obras sepultadas es El señor Presidente, del guatemalteco Miguel Ángel Asturias, que también fue premio nobel de literatura, y que es el que aparece en la foto de esta entrada, cuyo original custodian sus herederos.
El señor Presidente fue su primera novela, publicada en 1946, unos treinta años antes del boom latinoamericano. Es la novela de dictador en la que se han fijado todas las que escribieron años después Vargas Llosa, García Márquez, Roa Bastos o Alejo Carpentier.
Miguel Ángel Asturias se fijo, a su vez, en otra novela de dictador, la primera de todas, Tirano Banderas, de Valle-Inclán. Pero, a diferencia de Valle-Inclán, que hablaba de dictaduras latinoamericanas como rodeo para sacar a la luz el tema de la dictadura en España, y poniendo el énfasis en lo ridículo, Asturias trataba las dictaduras latinoamericanas desde dentro, sufriéndolas y reflejando mucho mejor el comportamiento de toda la sociedad en ese ambiente.
La novela va de cómo el guapísimo Miguel Cara de Ángel (¿qué os parece el nombre?), un consejero del señor Presidente que va cayendo en desgracia, es supuestamente mandado por el dictador a salvar de forma oculta a un general retirado, Eusebio Canales, al que la policía acusa de un asesinato que saben que no cometió. Durante la misión, Miguel se enamora de la hija del general, Camila. Aparentemente consigue salvar a Canales, facilitándole la huida a un país fronterizo, pero el exgeneral muere poco después en misteriosas circunstancias. También consigue casarse con Camila pero, al ir al extranjero a cumplir la última misión que pensaba hacer para el Presidente, es arrestado en la frontera por otro militar, Farfán, al que el propio Miguel había ayudado anteriormente, y sustituido en la misión por un doble para que Camila crea que la ha abandonado. Miguel queda encarcelado de por vida, con el agravante de que le torturan haciéndole creer que su mujer es ahora amante del Presidente. Os he contado el final, pero es que hay que oírlo y leerlo varias veces para creer que cosas parecidas a estas pasaban.
El punto más fuerte de la novela es lo bien que recrea la sordidez del ambiente político y la mezquindad de los que intentan medrar en él o mantenerse. Especialmente dura es la tortura a Fedina de Rodas y su bebé.
Muchos dicen que esta obra y este autor son también precursores del realismo mágico de García Márquez. Yo de eso no estoy tan seguro, al menos en lo que se refiere a esta obra, pero lo que sí creo es que el justificado renombre de los autores del boom no ha de impedir que se recuerden a otros grandes autores anteriores a ellos.