EL PARAÍSO PERDIDO
En esta primera entrada oficial de un libro que es un gran clásico de la literatura inglesa, pero que en el mundo hispano siempre ha sido relativamente poco conocido, escasamente leído y, en mi opinión, cada vez menos.
Se trata de El paraíso perdido, de John Milton. Escrito en la convulsa Inglaterra del siglo XVII, no se trata de una novela, como puede dar la impresión al leer algunas ediciones en español, sino un poema narrativo sin rima, una epopeya.
El libro trata sobre cómo Satán viaja al paraíso, tienta a Adán y Eva, cómo ellos caen en la tentación y cómo Dios les echa del Paraíso.
Milton escribió este libro con una ceguera avanzada y una vez abandonada su prolífica actividad política. El libro se basa, por un lado, en el Antiguo Testamento y la tradición cristiana y, por otro, en la propia imaginación del autor.
Esa combinación crea algunos pasajes fascinantes. Para mi gusto hay dos memorables. El primero es el recuerdo que se hace a la batalla entre los ángeles renegados y los fieles a Dios, batalla que termina con un Jesús todavía no encarnado que hace su entrada en carro de guerra para arrasar con las filas enemigas. El segundo es el romántico primer día juntos de Adán y Eva en el paraíso.
En cuanto a personajes, el antiguo Lucifer, como se dice en la obra, es uno de los grandes personajes de la literatura de todos los tiempos. Es un diablo que sufre por su caída, tanto dolor físico como dolor moral, que lamenta que sus compañeros y él hayan acabado en los infiernos, incluso se diría que se arrepiente de su decisión de rebelarse; pero, por encima de todo ese sufrimiento pone su orgullo y su soberbia de querer ser igual a Dios.
Esta obra ha influido, directa o indirectamente, en casi toda la literatura y cine satánicos posteriores. La influencia más clara es Caín, de Lord Byron, que es la continuación del relato de Milton. Pero la más importante es en Fausto, de Goethe. El personaje de Fausto es una leyenda alemana, y Mefistófeles también proviene del folklore alemán, pero el ambiente que Goethe crea entre Dios y Mefistófeles y el carácter de este provienen de Milton. Y todo el cine y relatos contemporáneos sobre el demonio se han inspirado en Fausto.
Tan grande es este libro que mereció las ilustraciones de Doré, en el siglo XIX, por ejemplo la del comienzo de esta entrada. Doré solo ilustraba libros de relumbrón, como El Quijote o La Divina Comedia.
Merece que sea lea un poco más. Animaos.

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